miércoles, 2 de noviembre de 2011

Conmemoración de todos los Fieles Difuntos.

En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, os lo habría dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. (Jn 14, 2)

Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios. San Agustín.


Hoy conmemoramos a todos los Fieles Difuntos, es un día especial que se prolongará a lo largo de todo el mes de noviembre para recordar a los que ya no están entre nosotros. Son muchos los familiares, amigos y conocidos que ya no nos acompañan y honramos su memoria en estos días, con la seguridad de que ya gozan de la presencia de Nuestro Señor Jesucristo. La Hermandad también quiere recordar a los hermanos y hermanas difuntos, aquellos que tanto dieron por la Virgen de la Rosa y de los que tanto hay que aprender. Recordemos en nuestras oraciones a nuestros hermanos que nos regalaron sus enseñanzas y su buen hacer, y sobre todo su cariño hacia nuestra Madre la Virgen de la Rosa. Elevemos una oración a Dios Padre y a nuestra Bendita Madre de la Rosa para que los acoja en la vida eterna.

ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno que por la muerte de Jesucristo, tu Hijo, destruiste nuestra muerte; por su reposo en el sepulcro santificaste las sepulturas y por su gloriosa resurrección nos restituiste la vida a la inmortalidad. Escucha nuestra oración por aquellos que muertos en Cristo y sepultados en él, anhelan la feliz esperanza de la resurrección.

Dios nuestro, fuente de perdón y de salvación, por medio de Santa María de la Rosa y de todos los santos, concede a nuestros hermanos, que han salido ya de este mundo, alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
ORACIÓN
¡Oh Dios! Creador y Redentor nuestro, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a Ti glorioso. Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe, devotos de Nuestra Señora de la Rosa, participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Piadosa Madre de la Rosa, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor.  Amén.

Dales, Señor, el descanso eterno. Brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.

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