sábado, 25 de febrero de 2012

¿Por qué es el 17 de septiembre el día de la Virgen de la Rosa?

Tras un periodo de inactividad (febrero es época de exámenes) volvemos para contestar una pregunta: ¿por qué se celebra Ntra. Sra. de la Rosa el día 17 de septiembre? Se podría celebrar el 20 de abril, o el 4 de agosto... sin embargo, en el calendario de todo beteteño se señala en rojo el día 17 de septiembre.

Si podéis hablar con los más mayores de nuestro pueblo comprobareis la cantidad de sabiduría que encierran y cómo en su mente aún se conservan las viejas tradiciones hoy perdidas. Algunos recuerdan cómo, cuando eran pequeños, sus abuelos decían en casa que antiguamente la Virgen de la Rosa se celebraba en marzo. De las grandes celebraciones marianas, la Anunciación de Nuestro Señor tiene lugar el 25 de marzo. En esta solemnidad, una de las más antiguas de la Iglesia, se conmemora la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, nueve meses antes de su nacimiento. El relato evangélico dice que el arcángel Gabriel se apareció a María y le anunció que iba a ser madre del Salvador. Esta fiesta tuvo diversas denominaciones tradicionales: Anunciación de Cristo, Fiesta de la Encarnación, Anunciación de la Santísima Virgen María. Con esta última fue celebrada desde tiempo inmemorial hasta la reforma de 1970, en que se llama Anunciación del Señor. Con toda seguridad, sería en esta gran fiesta mariana, el 25 de marzo, cuando se celebrara el día de la Virgen de la Rosa.

Me asombró encontrar en el “Calendario,  manual y guía de forasteros en Madrid,  para el año 1830” un almanaque donde en el 17 de septiembre ponía Fiesta de Ntra. Sra. de la Rosa, patrona de Beteta y sus aldeas (imagen de la derecha). Esto quería decir que en 1830 ya se había producido el movimiento de la fiesta a septiembre, lo cual me hizo pensar que el cambio no se reducía a seis generaciones atrás, sin embargo había quedado grabado en la memoria colectiva del pueblo de Beteta, y probablemente el abuelo de mi abuela, ya escuchó a sus mayores decir que la Virgen de la Rosa se celebraba en marzo. 

Pero ahora que sabemos el día 17 no es el día original de la Virgen de la Rosa, el desarrollo nos lleva a otra pregunta: ¿por qué se cambió la fecha?

De entre todas las razones posibles, hay dos que destacan por su peso. La primera se debe a la transhumancia y la importancia del ganado en la economía de la Sierra, en marzo los rebaños aún estaban de vuelta de pasar el invierno por tierras andaluzas, y muchas personas no estarían para las fiestas a Nuestra Señora en la villa. La segunda razón es que debido a que el 25 de marzo suele caer en plena Cuaresma -tiempo de recogimiento, penitencia y sacrificio- no podría el pueblo celebrar con grandes actos los festejos en honor a su Patrona y es más, si por casualidad esta fiesta cayese dentro de Semana Santa o  de la Semana de Pascua, su oficio se transferiría al lunes después de la octava de Pascua.

Pero ahora, ¿a qué día lo cambiamos? El 17 parece un día normal y corriente, un día de septiembre elegido al azar, cuando ya se ha terminado la recolección, ya se han segado los campos y la cabaña ganadera aún no ha partido hacia Andalucía. Sin embargo, si la fiesta era de la Virgen lo más lógico hubiera sido cambiarla a alguna celebración mariana de septiembre, como el 8, fiesta de la Natividad de la Virgen, o el 15, memoria de Ntra. Sra. de los Dolores.


S. Francisco recibiendo los estigmas, El Greco.
¿Por qué el 17 de septiembre? Quizá la respuesta esté sobre el dintel de la puerta de la sacristía. En el centro podemos ver un escudo, en él aparecen cinco rácimos de uvas que representan las cinco llagas de Cristo, y sobre cada rácimo una hendidura, reforzando la imagen de las llagas. Este es el emblema de la Orden Franciscana, uno de los más antiguos escudos utilizados por la Orden y hace mención a las llagas que como estigmas recibió san Francisco de Asís. Cuentan que una mañana de septiembre, hallándose en oración, S. Francisco se sintió tan abrasado en incendios del divino amor y con deseos de imitar a Jesús crucificado, que de repente vio bajar de lo más alto del Cielo un serafín en figura de Cristo crucificado, que en rapidísimo vuelo vino a dispararse sobre él, y después de la visión dejó en su corazón una impresión maravillosa, y al mismo tiempo en el cuerpo las misteriosas llagas en los pies, manos y en el costado. Posteriormente la Iglesia autorizó oficio y misa propios para conmemorar el milagro de la Impresión de las Llagas de Jesucristo en el cuerpo de San Francisco. Ahora, echad un vistazo arriba, a la primera imagen que muestra el santoral y ved que otras celebraciones hay el 17 de septiembre... efectivamente, las llagas de san Francisco.

Probablemente por influencia franciscana en la villa, o porque alguna personalidad o familia importante del pueblo estuviese vinculada a la Orden Franciscana, se celebrase antiguamente ese día y se estuviera perdiendo la tradición, y por ello se pensó en cambiar la Festividad de la Virgen de la Rosa al 17 de septiembre, una fecha que ya era significativa para el pueblo de Beteta.
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