domingo, 19 de mayo de 2013

El Papa en la Jornada de las Hermandades y de la Piedad Popular.

     El pasado domingo 5 de mayo, dentro del Año de la Fe y de la Jornada de las Hermandades y de la Piedad Popular se celebró una Eucaristía en la plaza de San Pedro a la que asistieron numerosas hermandades. El papa Francisco exhortó a las hermandades y cofradías a que se mantengan activas en la comunidad católica, desempeñando el papel de “auténticos evangelizadores en la relación entre la fe y la cultura popular”. Durante la misa celebrada bajo la lluvia con miles de integrantes de hermandades de todo el mundo, el pontífice quiso reconocer la labor de esta "realidad tradicional de la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento", así como la «valentía» de los asistentes al acto por desafiar al mal tiempo (algo a lo que las hermandades ya estamos más que acostumbrados). El Papa recordó que estas asociaciones tienen una "misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos" a través de la piedad popular.


Algunos extractos de la homilía del papa Francisco:

«La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas».

«Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las Diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana. Veo en esta plaza una gran variedad de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, al encuentro con Cristo».

«Sed también vosotros auténticos evangelizadores. Que vuestras iniciativas sean puentes, senderos para llevar a Cristo, para caminar con él. Y, con este espíritu, estad siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad».

«Queridas hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un 'espacio de encuentro con Jesucristo'».

«Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor»

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